Noticias del Trópico
Mi tiempo, mi historia, mis ancestros, mi entorno y cualquier otra cosa que se me ocurra, me interese, me ocupe y me parezca divertido, interesante, hermoso o importante compartir desde el Caribe mexicano.
jueves, 10 de mayo de 2012
Instintos. NOTICIAS DEL TRÓPICO 59
El newsletter de Lorenzia, año 14, núm. 59, 10 de mayo, 2012.
Desde un punto de vista estrictamente antropológico, el único instinto que existe es el de supervivencia, el impulso que nos lleva desde pelear o huir en caso de peligro de muerte, hasta el que hace que escojamos a aquella pareja o parejas cuyos genes se combinarán más adecuada y eficazmente con los nuestros para perpetuar de la mejor manera la especie. Claro que el ser humano es el único animal que parece tener un tanto atrofiado o insuficientemente desarrollado tal instinto, ya que en general tenemos que ser convencidos de vivir, y muchos, muchísimos en el curso de los siglos han cultivado el deseo de muerte a través de formas elaboradas de suicidio, algunas rápidas, otras de gran lentitud y laboriosidad, desgarrados entre los por demás atractivos polos de biofilia y necrofilia. Y puesto que no hay más instinto que el de la supervivencia, no existe lamentablemente eso que la sociedad llama instinto maternal, ni tampoco para el caso el paternal, o bien existen como parte de nuestra pulsión primaria de perpetuarnos, pulsión que parece tener una ventana de oportunidad, ciertos años en la vida de los seres humanos en los que tener hijos y convertirse así en madres y padres se vuelve imperativo biológico, emocional y psíquico. Paralelamente – y contraponiéndose – a este imperioso y hasta tiránico deseo, ha existido desde siempre la volición de no procrear, la decisión consciente o inconsciente de evadir las despóticas necesidades de la evolución, la disposición lúcida de salirse de los cánones socialmente prescritos, aceptados y desde luego estimulados de traer hijos a este mundo. Tal decisión, que es a la vez muchas cosas más: una ventaja, una desventaja, un estigma, una diferencia, una excepción a la regla, ha existido desde siempre, ya que los métodos para evitar el embarazo se remontan a los albores de la humanidad. Desde la antigüedad, las mujeres sabían que el fluído mágico que entraba a su cuerpo durante el acto sexual tenía algo que ver con la procreación, y mucho antes de que aquel holandés inventara el microscopio y vislumbrara unos inquietos bichitos llamados espermatozoides, ya había métodos para bloquearles el paso. Pero más allá de una larga disquisición que no viene a cuento, la que esto escribe reconoce que no podría hacerlo si sus padres no hubieran dado curso al placentero imperativo del que hablábamos, y si bien por decisión propia, que ha tenido su precio, costo, recompensas, prerrogativas y detrimentos, no es madre, con humildad honra y agradece a la suya el valor de jugarse la vida para dar la vida…
miércoles, 2 de mayo de 2012
Réquiem. Noticias del Trópico 58
El newsletter de Lorenzia, año 14, núm. 58, 2 de mayo, 2012.
http://noticiasdeltropico-lorenzia3.blogspot.com/
Anoche escuché por primera vez que en Betania Jesús lloró la muerte de su amigo Lázaro. También por primera vez oí rezar una plegaria por el salvaje asesino que siega con lujo de crueldad una vida y nos confronta con la muerte de forma súbita y tan cercana que cimbra, confunde y aturde. No sé. Quizá la muerte no es algo que nos espera al final de la vida, sino que la vida es únicamente un interludio, un breve paréntesis de la muerte. Independientemente de si creemos en una existencia eterna en el más allá, o en una perpetua rueda de repeticiones y reencarnaciones, o en que fuera de esta realidad ya no hay nada más, me queda claro que la vida es única e irrepetible, una joya preciosa y frágil, una copa para beberse y disfrutarse hasta el fondo, que existe en el único lugar en el que puede existir, o sea, en el presente tangible, que no debe ser desperdiciada en preocupaciones estúpidas ni angustias por pequeñeces, ni pérdidas de tiempo ni postergaciones, y menos en un México acribillado, inseguro, temeroso e incierto como el que nos ha tocado vivir, un México de violencia mezquina y desmedida que hoy azotó y echó abajo nuestra puerta.
Rosario: te queremos mucho. Estás y estarás siempre en nuestros pensamientos, en nuestros recuerdos y en nuestro corazón.
lunes, 9 de abril de 2012
Volar. Noticias del Trópico N° 57.
El newsletter de Lorenzia, año 14, núm. 57, 9 de abril, 2012.
http://noticiasdeltropico-lorenzia3.blogspot.com/
Volar
Volar requiere en mí de un estado paradójico de nerviosa anestesia, única defensa contra la incertidumbre y la mala gana con la que abordo un avión. Sólo en tales ocasiones he compartido un gesto con un santo padre; sólo un mero gesto, ninguna de sus causas, motivaciones, simbolismos ni propósitos: al bajar de un avión, mentalmente me arrodillo en un acto pagano y beso a Gaia, feliz y aliviada de haber sido restituida y devuelta una vez más a mi terreno elemento.
En Cancún, de camino al aeropuerto nos sale repentinamente al paso, a la altura de mis ojos, la parte delantera y amarilla de un soberbio tráiler completamente ajeno e ignorante del peligro. Lo libramos por los 80 micrómetros que, dicen, mide en promedio el diámetro de un pelo. El taxista se queda lívido. Yo, maravillada de sus reflejos.
El vuelo, que transcurre tranquilo y agradable, termina conforme nos aproximamos a la Ciudad de México. La llegada a esta inmensa cicatriz en el paisaje siempre es violenta, y esta vez, a punto de aterrizar, el avión se eleva súbitamente forzando motores y de nuevo aparecemos flotando en la baba gris que cuelga sobre el valle. El piloto explica que había otra nave en la pista…
Dos roces con La Posibilidad me dejan aún más vital y vibrante de lo que me he sentido últimamente. Al parecer, hoy no toca nuestra cita en Samarra.
El Ombligo del Mundo me recibe como acostumbra, mostrando su rostro bestial. Sé que esconde celosamente, bajo una capa de dura indiferencia, el alma de mi tierra; y sé que ésta aparecerá a chispazos en estos próximos días, dilapidada y eterna. Un mar de jacarandas en flor dispersa por todos los rincones el desorden y alivia el estruendo. Invisibles a fuerza de mimetismo y de costumbre, pasan quizá inadvertidas para los habitantes de este lugar, los sentidos continuamente bajo asalto, la percepción en exceso aguijoneada. Yo, en cambio, veo a mi ciudad con ojos de extranjera.
Existen muchas formas de volar. La familia se reúne a desayunar en el San Ángel Inn y yo vuelo al pasado, a un lugar favorito donde comí y cené muchas veces con mis padres. Seis niñas y dos niños, la cuarta generación presente a la mesa, cabellos rubios por aquí, ojos azules por allá, una expresión, una sonrisa, un gesto, una mirada, remontan mi vuelo en un ir y venir hacia rostros queridos ausentes y tan presentes, al mismo tiempo, en estos pequeños fragmentos maravilla de la genética.
Por la tarde voy al teatro. Casa llena, pues actúan Demián Bichir y Ana de la Reguera. La obra, que no vale gran cosa, se salva tan sólo por el poder de Demián Bichir en el escenario. Actúa insolente, magnífico, divertido, desde la seguridad y el sentido del humor; dueño absoluto del único personaje congruente, se echa al público al bolsillo, seduce, se lleva de calle al resto de los actores, te lo quieres comer.
Nunca me he descrito como una mujer impetuosa. En la imagen que me creo de mi misma no caben los arrebatos. Y sin embargo, podría si quisiera contar mi vida de arranque en arranque, de impulso en impulso, en raptos, llamaradas y precipitaciones. Sin ir más lejos, hoy Domingo de Ramos mis dedos vuelan sobre el teclado movidos por un potente acicate y la instigación de un texto. O de varios, todos abiertos e impacientes por que les llegue el turno. Me vienen las ideas entremezcladas y volando con claras intenciones, mientras mis alas se ejercitan flexionando y estirando sus cartílagos. He descubierto que si bien escribir es una función y habilidad localizada en un lugar específico del cerebro, no provienen del mismo sitio las motivaciones ni los estímulos. El esquema mental es múltiple y a veces ni siquiera es mental. No es lo mismo dejarme ir en el impulso profundo del oleaje salvaje que me quema, que internarme en los signos cifrados de lo académico y completar ¡por fin! el borrador final - sujeto aún a cientos de cambios - de un capítulo disertante que me había costado muchas horas de bloqueos, vacíos y franca resistencia.
Alterno rachas febriles de escritura con otras similares en una elíptica, aparato que se antoja frágil y rudimentario en comparación con el que tengo en casa, pero que funciona de maravilla y demanda implacable el equilibrio de cada vértebra, la fuerza de las piernas, la conciencia de los pulmones, mientras regala alegría al músculo cardíaco. Una acometida masiva de endorfinas combinada con una flamante sobredosis dopamínica. Quizá así, al-químicamente, se explique todo este volar…
En días subsiguientes, la ciudad me muestra una nueva faz: gourmet, gastronómica, del buen y variado comer. Una ciudad rebosante de epicúreos que no temen los desafíos aunque no logren la ataraxia. Sus calles vacías la tornan casi agradable.
Llegar a Cuernavaca es como retornar a un puerto conocido y bienamado. No importan el caos ni los cambios. Es el lugar de mis más antiguos recuerdos de infancia; es árboles, cuestas, barrancas, calles como meandros, montañas lejanas, bardas cubiertas de enredaderas en flor, campanas al vuelo, cigarras que le cantan a la lluvia, pájaros negros, tormentas nocturnas, calor. Aquí mi corazón resuena y late consciente y acompañado. Tepoztlán, en cambio, es magia querellante. Mucha, demasiada tierra, claustrofóbica cercanía de cerros, inquietud a pesar de que hace años hicimos las paces… En Santiago Tepetlapa, la Pascua de la Resurrección no es más ni es menos que el vuelo de huevos de colores escondidos en el jardín, una tradición familiar que se resiste a desaparecer. La Luna Llena del Viernes Santo, espectacular en su brillantez y redonda perfección, domina un crepúsculo lleno de significados y portentos.
Amanecí recordando que hace un año iniciaba yo la aventura del Camino de Santiago. Hasta hoy sigo recibiendo señales cifradas en flechas amarillas, retos que parecen físicos y desembocan en espíritu. Más que nunca, los doscientos y pico kilómetros recorridos a pie en 12 etapas y 14 días me empoderan con la conciencia de una proeza que, desde entonces, me asegura capaz de lograr lo que me proponga... si realmente, sólo por hoy, quiero proponérmelo…
Mañana volaré de regreso a casa, felizmente recargada la pila de la energía familiar y renovados los más entrañables cariños de la amistad. Volaré con añoranzas convertidas en pulsaciones y potencias, en un aparato diseñado expresamente para ello, con altas probabilidades de éxito y sin embargo mortificada por las mismas desazones que comparten Ícaros y papalotes.
Volar… Sí, es bonito. A las dos de la mañana y en confraternidad con las brujas.
(Un regalo: http://www.youtube.com/watch?v=9pT4Q5piexc )
http://noticiasdeltropico-lorenzia3.blogspot.com/
Volar
Volar requiere en mí de un estado paradójico de nerviosa anestesia, única defensa contra la incertidumbre y la mala gana con la que abordo un avión. Sólo en tales ocasiones he compartido un gesto con un santo padre; sólo un mero gesto, ninguna de sus causas, motivaciones, simbolismos ni propósitos: al bajar de un avión, mentalmente me arrodillo en un acto pagano y beso a Gaia, feliz y aliviada de haber sido restituida y devuelta una vez más a mi terreno elemento.
En Cancún, de camino al aeropuerto nos sale repentinamente al paso, a la altura de mis ojos, la parte delantera y amarilla de un soberbio tráiler completamente ajeno e ignorante del peligro. Lo libramos por los 80 micrómetros que, dicen, mide en promedio el diámetro de un pelo. El taxista se queda lívido. Yo, maravillada de sus reflejos.
El vuelo, que transcurre tranquilo y agradable, termina conforme nos aproximamos a la Ciudad de México. La llegada a esta inmensa cicatriz en el paisaje siempre es violenta, y esta vez, a punto de aterrizar, el avión se eleva súbitamente forzando motores y de nuevo aparecemos flotando en la baba gris que cuelga sobre el valle. El piloto explica que había otra nave en la pista…
Dos roces con La Posibilidad me dejan aún más vital y vibrante de lo que me he sentido últimamente. Al parecer, hoy no toca nuestra cita en Samarra.
El Ombligo del Mundo me recibe como acostumbra, mostrando su rostro bestial. Sé que esconde celosamente, bajo una capa de dura indiferencia, el alma de mi tierra; y sé que ésta aparecerá a chispazos en estos próximos días, dilapidada y eterna. Un mar de jacarandas en flor dispersa por todos los rincones el desorden y alivia el estruendo. Invisibles a fuerza de mimetismo y de costumbre, pasan quizá inadvertidas para los habitantes de este lugar, los sentidos continuamente bajo asalto, la percepción en exceso aguijoneada. Yo, en cambio, veo a mi ciudad con ojos de extranjera.
Existen muchas formas de volar. La familia se reúne a desayunar en el San Ángel Inn y yo vuelo al pasado, a un lugar favorito donde comí y cené muchas veces con mis padres. Seis niñas y dos niños, la cuarta generación presente a la mesa, cabellos rubios por aquí, ojos azules por allá, una expresión, una sonrisa, un gesto, una mirada, remontan mi vuelo en un ir y venir hacia rostros queridos ausentes y tan presentes, al mismo tiempo, en estos pequeños fragmentos maravilla de la genética.
Por la tarde voy al teatro. Casa llena, pues actúan Demián Bichir y Ana de la Reguera. La obra, que no vale gran cosa, se salva tan sólo por el poder de Demián Bichir en el escenario. Actúa insolente, magnífico, divertido, desde la seguridad y el sentido del humor; dueño absoluto del único personaje congruente, se echa al público al bolsillo, seduce, se lleva de calle al resto de los actores, te lo quieres comer.
Nunca me he descrito como una mujer impetuosa. En la imagen que me creo de mi misma no caben los arrebatos. Y sin embargo, podría si quisiera contar mi vida de arranque en arranque, de impulso en impulso, en raptos, llamaradas y precipitaciones. Sin ir más lejos, hoy Domingo de Ramos mis dedos vuelan sobre el teclado movidos por un potente acicate y la instigación de un texto. O de varios, todos abiertos e impacientes por que les llegue el turno. Me vienen las ideas entremezcladas y volando con claras intenciones, mientras mis alas se ejercitan flexionando y estirando sus cartílagos. He descubierto que si bien escribir es una función y habilidad localizada en un lugar específico del cerebro, no provienen del mismo sitio las motivaciones ni los estímulos. El esquema mental es múltiple y a veces ni siquiera es mental. No es lo mismo dejarme ir en el impulso profundo del oleaje salvaje que me quema, que internarme en los signos cifrados de lo académico y completar ¡por fin! el borrador final - sujeto aún a cientos de cambios - de un capítulo disertante que me había costado muchas horas de bloqueos, vacíos y franca resistencia.
Alterno rachas febriles de escritura con otras similares en una elíptica, aparato que se antoja frágil y rudimentario en comparación con el que tengo en casa, pero que funciona de maravilla y demanda implacable el equilibrio de cada vértebra, la fuerza de las piernas, la conciencia de los pulmones, mientras regala alegría al músculo cardíaco. Una acometida masiva de endorfinas combinada con una flamante sobredosis dopamínica. Quizá así, al-químicamente, se explique todo este volar…
En días subsiguientes, la ciudad me muestra una nueva faz: gourmet, gastronómica, del buen y variado comer. Una ciudad rebosante de epicúreos que no temen los desafíos aunque no logren la ataraxia. Sus calles vacías la tornan casi agradable.
Llegar a Cuernavaca es como retornar a un puerto conocido y bienamado. No importan el caos ni los cambios. Es el lugar de mis más antiguos recuerdos de infancia; es árboles, cuestas, barrancas, calles como meandros, montañas lejanas, bardas cubiertas de enredaderas en flor, campanas al vuelo, cigarras que le cantan a la lluvia, pájaros negros, tormentas nocturnas, calor. Aquí mi corazón resuena y late consciente y acompañado. Tepoztlán, en cambio, es magia querellante. Mucha, demasiada tierra, claustrofóbica cercanía de cerros, inquietud a pesar de que hace años hicimos las paces… En Santiago Tepetlapa, la Pascua de la Resurrección no es más ni es menos que el vuelo de huevos de colores escondidos en el jardín, una tradición familiar que se resiste a desaparecer. La Luna Llena del Viernes Santo, espectacular en su brillantez y redonda perfección, domina un crepúsculo lleno de significados y portentos.
Amanecí recordando que hace un año iniciaba yo la aventura del Camino de Santiago. Hasta hoy sigo recibiendo señales cifradas en flechas amarillas, retos que parecen físicos y desembocan en espíritu. Más que nunca, los doscientos y pico kilómetros recorridos a pie en 12 etapas y 14 días me empoderan con la conciencia de una proeza que, desde entonces, me asegura capaz de lograr lo que me proponga... si realmente, sólo por hoy, quiero proponérmelo…
Mañana volaré de regreso a casa, felizmente recargada la pila de la energía familiar y renovados los más entrañables cariños de la amistad. Volaré con añoranzas convertidas en pulsaciones y potencias, en un aparato diseñado expresamente para ello, con altas probabilidades de éxito y sin embargo mortificada por las mismas desazones que comparten Ícaros y papalotes.
Volar… Sí, es bonito. A las dos de la mañana y en confraternidad con las brujas.
(Un regalo: http://www.youtube.com/watch?v=9pT4Q5piexc )
jueves, 5 de enero de 2012
El Año del Dragón. Noticias del Trópico N° 56
NOTICIAS DEL TRÓPICO
El newsletter de Lorenzia, año 14, núm. 56, 6 de enero, 2012.
El Año del Dragón
En este 2012, el mundo no sólo no se va a acabar. ¡No se puede acabar! Van a ocurrir demasiadas cosas trascendentales y estaremos, en algunos casos, en primera fila para observarlas, gozarlas y probablemente padecerlas.
La dirigencia de varios países cambiará. Se elegirán presidentes en Rusia, Francia, Estados Unidos, Kenia, la India (que dicho sea de paso es la mayor democracia del mundo) y, desde luego, México. Al mismo tiempo, Dinamarca será la nueva líder de la Unión Europea, Estados Unidos del Grupo de los 8 y la Reina Isabel II festejará su jubileo diamantino: nada menos que 60 años en el trono de la Gran Bretaña.
También cambiarán senados, congresos y asambleas en otros tantos lugares, como Irán, Corea del Sur, Tailandia, China, Lituania, Rusia y México, y se promulgarán nuevas constituciones en Turquía y Hungría. Se reunirán numerosas cumbres: la de las Américas en Colombia, la Liga Árabe en Bagdad, el G8 en Chicago, el Movimiento de Países No Alineados en Irán, el G20 en Los Cabos, y en Río de Janeiro la que marcará el 20° aniversario de la primera Cumbre de Río. El 2012 ha sido declarado el Año Internacional de las Cooperativas, en un esfuerzo por enlazar la viabilidad económica con la responsabilidad social.
Los fans del deporte flotarán en un paraíso de endorfinas cuando Londres reciba al mundo durante los XXX Juegos Olímpicos, la Olimpiada Cultural y los Juegos Paralímpicos, y no digamos cuando Japón abra sus puertas como sede de la Copa Mundial de Futbol y Corea del Sur hospede a los participantes de la Expo 2012, con todo el impacto cultural y económico que conlleva. En particular me impresiona la Regata Vendée Globe, donde se revelarán las destrezas de aquellos intrépidos marinos que, en la soledad de su velero, sin asistencia ni comunicación externa, y sin hacer escala alguna hasta el final de la competencia, circunnavegarán el globo.
A la par que Bambi cumple 7 décadas, rememoraremos el medio siglo transcurrido desde la muerte trágica de Marilyn Monroe. Los fans de Apple aplaudirán los cinco añitos de vida del iPhone y junto con el resto del mundo recordaremos los 20 años del primer mensaje de texto. Sí, efectivamente, los mensajes SMS que a diario enviamos y recibimos por el celular. Por cierto, la primera y muy original frase texteada fue “Feliz Navidad”.
En el 2012 evocaremos varios centenarios célebres: el hundimiento del Titanic, el primer salto en paracaídas desde un avión y la muerte de Bram Stoker, autor de Drácula. No faltarán los bicentenarios, como el del nacimiento de Charles Dickens; y hasta tendremos un pentacentenario: el de los frescos pintados por Miguel Ángel en la Capilla Sixtina.
Ocurrirán por primera vez otras curiosidades. Por ejemplo, veremos cajetillas de cigarros ilustradas con fumadores exhalando humo por un agujero en la garganta; el famoso Rally de Dakar conservará su nombre, pero ahora se correrá en Argentina, Chile y Perú en vez del Senegal; los DVDs de Toy Story, Piratas del Caribe y otros productos Disney saldrán a la venta en China; el Parlamento europeo lanzará el “Año del Envejecimiento Activo” para promover la armonía intergeneracional; y en Finlandia será legal el matrimonio gay.
Los pesimistas predicen (como cada año) un terremoto de proporciones apocalípticas en la costa americana del Pacífico, y para el Caribe, un montón de huracanes de categorías desafiantes (también como cada año). Quizá sí le atinen a la desaparición de la OEA. Otras cosas no provienen de pitonisas sino de Casandras: la creciente virulencia del descontento social o la ponchadura de esa “burbuja costosa” que, dicen, es la educación superior. Sin necesidad de especular, seguramente el mundo se polarizará aún más y sus peores lacras continuarán existiendo a la par, por fortuna, de sus contrapartes y contrapesos: conciencia, activismo, compromiso, responsabilidad, creatividad, granitos de arena individuales. Al menos la IBM se pondrá a tono con los tiempos eligiendo a una mujer, Virginia Rometty, como su CEO.
Y en la música seguiremos disfrutando, espero que por mucho tiempo, del Rock y de otros géneros, si bien Aretha Franklin, Paul McCartney, Brian Wilson, Bob Dylan, Paul Simon y Neil Diamond, cumplirán 70 años y Leonard Cohen, 77. Con emoción celebraremos el cincuentenario del primer sencillo de los Beatles, el primer álbum de Bob Dylan y la primera tocada de los Rolling Stones.
Todos los años ocurren cosas, por supuesto, pero no me negarán que el 2012 va a estar especialmente divertido, dramático, intenso. El mundo no se va a acabar, pero ya nunca será el mismo. Según los expertos, el Año del Dragón, ese ser mítico y maravilloso que puebla las cuevas de la antigua Europa, las montañas chinas y hasta los cielos del Mayab en su versión de serpiente emplumada, será signo de salud y abundancia. Tal es mi deseo para tod@s.
El newsletter de Lorenzia, año 14, núm. 56, 6 de enero, 2012.
El Año del Dragón
En este 2012, el mundo no sólo no se va a acabar. ¡No se puede acabar! Van a ocurrir demasiadas cosas trascendentales y estaremos, en algunos casos, en primera fila para observarlas, gozarlas y probablemente padecerlas.
La dirigencia de varios países cambiará. Se elegirán presidentes en Rusia, Francia, Estados Unidos, Kenia, la India (que dicho sea de paso es la mayor democracia del mundo) y, desde luego, México. Al mismo tiempo, Dinamarca será la nueva líder de la Unión Europea, Estados Unidos del Grupo de los 8 y la Reina Isabel II festejará su jubileo diamantino: nada menos que 60 años en el trono de la Gran Bretaña.
También cambiarán senados, congresos y asambleas en otros tantos lugares, como Irán, Corea del Sur, Tailandia, China, Lituania, Rusia y México, y se promulgarán nuevas constituciones en Turquía y Hungría. Se reunirán numerosas cumbres: la de las Américas en Colombia, la Liga Árabe en Bagdad, el G8 en Chicago, el Movimiento de Países No Alineados en Irán, el G20 en Los Cabos, y en Río de Janeiro la que marcará el 20° aniversario de la primera Cumbre de Río. El 2012 ha sido declarado el Año Internacional de las Cooperativas, en un esfuerzo por enlazar la viabilidad económica con la responsabilidad social.
Los fans del deporte flotarán en un paraíso de endorfinas cuando Londres reciba al mundo durante los XXX Juegos Olímpicos, la Olimpiada Cultural y los Juegos Paralímpicos, y no digamos cuando Japón abra sus puertas como sede de la Copa Mundial de Futbol y Corea del Sur hospede a los participantes de la Expo 2012, con todo el impacto cultural y económico que conlleva. En particular me impresiona la Regata Vendée Globe, donde se revelarán las destrezas de aquellos intrépidos marinos que, en la soledad de su velero, sin asistencia ni comunicación externa, y sin hacer escala alguna hasta el final de la competencia, circunnavegarán el globo.
A la par que Bambi cumple 7 décadas, rememoraremos el medio siglo transcurrido desde la muerte trágica de Marilyn Monroe. Los fans de Apple aplaudirán los cinco añitos de vida del iPhone y junto con el resto del mundo recordaremos los 20 años del primer mensaje de texto. Sí, efectivamente, los mensajes SMS que a diario enviamos y recibimos por el celular. Por cierto, la primera y muy original frase texteada fue “Feliz Navidad”.
En el 2012 evocaremos varios centenarios célebres: el hundimiento del Titanic, el primer salto en paracaídas desde un avión y la muerte de Bram Stoker, autor de Drácula. No faltarán los bicentenarios, como el del nacimiento de Charles Dickens; y hasta tendremos un pentacentenario: el de los frescos pintados por Miguel Ángel en la Capilla Sixtina.
Ocurrirán por primera vez otras curiosidades. Por ejemplo, veremos cajetillas de cigarros ilustradas con fumadores exhalando humo por un agujero en la garganta; el famoso Rally de Dakar conservará su nombre, pero ahora se correrá en Argentina, Chile y Perú en vez del Senegal; los DVDs de Toy Story, Piratas del Caribe y otros productos Disney saldrán a la venta en China; el Parlamento europeo lanzará el “Año del Envejecimiento Activo” para promover la armonía intergeneracional; y en Finlandia será legal el matrimonio gay.
Los pesimistas predicen (como cada año) un terremoto de proporciones apocalípticas en la costa americana del Pacífico, y para el Caribe, un montón de huracanes de categorías desafiantes (también como cada año). Quizá sí le atinen a la desaparición de la OEA. Otras cosas no provienen de pitonisas sino de Casandras: la creciente virulencia del descontento social o la ponchadura de esa “burbuja costosa” que, dicen, es la educación superior. Sin necesidad de especular, seguramente el mundo se polarizará aún más y sus peores lacras continuarán existiendo a la par, por fortuna, de sus contrapartes y contrapesos: conciencia, activismo, compromiso, responsabilidad, creatividad, granitos de arena individuales. Al menos la IBM se pondrá a tono con los tiempos eligiendo a una mujer, Virginia Rometty, como su CEO.
Y en la música seguiremos disfrutando, espero que por mucho tiempo, del Rock y de otros géneros, si bien Aretha Franklin, Paul McCartney, Brian Wilson, Bob Dylan, Paul Simon y Neil Diamond, cumplirán 70 años y Leonard Cohen, 77. Con emoción celebraremos el cincuentenario del primer sencillo de los Beatles, el primer álbum de Bob Dylan y la primera tocada de los Rolling Stones.
Todos los años ocurren cosas, por supuesto, pero no me negarán que el 2012 va a estar especialmente divertido, dramático, intenso. El mundo no se va a acabar, pero ya nunca será el mismo. Según los expertos, el Año del Dragón, ese ser mítico y maravilloso que puebla las cuevas de la antigua Europa, las montañas chinas y hasta los cielos del Mayab en su versión de serpiente emplumada, será signo de salud y abundancia. Tal es mi deseo para tod@s.
sábado, 31 de diciembre de 2011
Moushka (1990-2011) Noticias del Trópico N° 55
El newsletter de Lorenzia, año 13, núm. 55, 31 de diciembre, 2011.
http://noticiasdeltropico-lorenzia3.blogspot.com/
Moushka (1990-2011)
No son mías todas estas palabras, pero valen igual frente a la soledad y la nostalgia. Ni siquiera pude en su momento recurrir a los resquicios de escribir, siempre refugio y escape, siempre catarsis, asimilación y proceso. Sólo agradezco a la Diosa tantos mundos, tanto espacio y coincidir. Tú y yo coincidimos y durante 21 años fuimos amigas con A de Amor incondicional. El duelo es por mí misma, por esa parte tan pura, ilimitada y total que se murió también. Por el vacío. Me duele la vida, mi Negrita querida, lo que fue y no será jamás. Me duele tu ausencia y mi ausencia. Al mismo tiempo estás en todo y en mí, y ahora, casi tres meses después, puedo sonreír pensando en ti. Soy feliz, soy una mujer feliz, y quiero que me perdonen, por este día, los muertos, de mi felicidad.
No son más silenciosos los espejos
ni más furtiva el alba aventurera;
eres, bajo la luna, esa pantera
que nos es dado divisar de lejos.
Por obra indescifrable de un decreto
divino, te buscamos vanamente;
más remota que el Ganges y el poniente,
tuya es la soledad, tuyo el secreto.
Tu lomo condesciende a la morosa
caricia de mi mano. Has admitido,
desde esa eternidad que ya es olvido,
el amor de la mano recelosa.
En otro tiempo estás. Eres la dueña
de un ámbito cerrado como un sueño.
Jorge Luis Borges
A un gato
http://noticiasdeltropico-lorenzia3.blogspot.com/
Moushka (1990-2011)
No son mías todas estas palabras, pero valen igual frente a la soledad y la nostalgia. Ni siquiera pude en su momento recurrir a los resquicios de escribir, siempre refugio y escape, siempre catarsis, asimilación y proceso. Sólo agradezco a la Diosa tantos mundos, tanto espacio y coincidir. Tú y yo coincidimos y durante 21 años fuimos amigas con A de Amor incondicional. El duelo es por mí misma, por esa parte tan pura, ilimitada y total que se murió también. Por el vacío. Me duele la vida, mi Negrita querida, lo que fue y no será jamás. Me duele tu ausencia y mi ausencia. Al mismo tiempo estás en todo y en mí, y ahora, casi tres meses después, puedo sonreír pensando en ti. Soy feliz, soy una mujer feliz, y quiero que me perdonen, por este día, los muertos, de mi felicidad.
No son más silenciosos los espejos
ni más furtiva el alba aventurera;
eres, bajo la luna, esa pantera
que nos es dado divisar de lejos.
Por obra indescifrable de un decreto
divino, te buscamos vanamente;
más remota que el Ganges y el poniente,
tuya es la soledad, tuyo el secreto.
Tu lomo condesciende a la morosa
caricia de mi mano. Has admitido,
desde esa eternidad que ya es olvido,
el amor de la mano recelosa.
En otro tiempo estás. Eres la dueña
de un ámbito cerrado como un sueño.
Jorge Luis Borges
A un gato
miércoles, 21 de diciembre de 2011
2012 y la esperanza. Noticias del Trópico N° 54
El newsletter de Lorenzia, año 13, núm. 54, 21 de diciembre, 2011.
http://noticiasdeltropico-lorenzia3.blogspot.com/
2012 y la esperanza
Que el mundo no se va a acabar exactamente dentro de un año, es un hecho. Y que los mayas nunca lo han revelado así, también. Eso solamente lo pregonan Hollywood, algunos autores de novelas sensacionalistas y uno que otro despistado. Si contáramos las veces que la humanidad ha creído que llegaba a su fin, necesitaríamos mucho espacio, tinta y paciencia.
Los mayas más que nadie deben estarse pitorreando de tales nociones. Ellos sí que vivieron colapsos, pero no desaparecieron y menos misteriosamente. El “colapso” del Clásico, pese a que la palabra suena a algo ocurrido repentinamente, tardó unos 150 años en desenvolverse. Entre sus causas se teoriza acerca de guerras intestinas y dinastías masacradas, pero también azotes de la naturaleza en la forma de sequías, e incluso un desastre ecológico provocado por los propios mayas al acabar con las selvas en aras de la construcción y decoración de sus palacios y templos. Sin embargo sobrevivieron para fundar algunos de los sitios más emblemáticos de la costa quintanarroense y beliceña. Tan sobrevivieron que brincaron otro colapso aún mayor: el de su cultura en aras de la europea. Con todo, siguen aquí y siguen siendo mayas.
Ahora bien, que en los tiempos que corren una era esté terminando y otra ya esté comenzando, de eso no me cabe la menor duda. Que estamos viviendo una debacle es algo que leemos cotidianamente en los periódicos, vemos en los noticieros, nos llega vía redes sociales y atestiguamos a la vuelta de la esquina. Pero el colapso o cierre de esta era ya empezó hace mucho (¿se acuerdan de los hippies de los sesentas y la era de Acuario?) y ahora estamos en plena turbulencia. ¿Cuándo antes habría manifestaciones de inconformidad en Wall Street, cuándo caerían gobiernos por efectos de algo tan aparentemente inconsecuente como Facebook y Twiter, cuándo se había visto que estudiantes de Harvard protestaran porque no se les enseña más que las bondades de un sistema capitalista que, dicho sea de paso, también se tambalea? ¿Cuándo habíamos vivido en México este estado de sitio no ya colombianizado sino africanizado, donde unas tribus se comen a otras y entre todas devoran al país? La catástrofe ecológica ya está en puertas y, como diría Joaquín Sabina, los fabricantes de estampitas hacen su agosto en el supermercado de la espiritualidad. Y si no que lo digan los más de 7 millones de peregrinos cuyas únicas esperanzas parecen estar cifradas en Guadalupe-Tonantzin.
Esperanza. Una palabra que tiene un sonido especial. Hasta sabe bien articularla, aunque no sepamos muy bien qué signifique realmente en medio del caos que nos rodea. Hoy la escuché muchas veces. Es más, estuve en el Santuario de la Esperanza y con orgullo participé en una ceremonia cuyos verdaderos efectos no se percibirán sino hasta dentro de 53 años.
El libro que Antonio Higuera y yo escribimos para el Colegio de México y que recién nos publicó el Fondo de Cultura Económica, Quintana Roo Historia Breve, fue escogido para formar parte de los mensajes y objetos representativos de nuestra época, que serán sellados al alto vacío y enterrados en dicho santuario, y que nos revelarán tal como somos en estos momentos ante los, supongo, azorados ojos de quienes hoy ni siquiera han nacido, la generación que viva en estos lares en el año 2064. Además de nuestro libro, se incluyeron Cancún, fantasía de banqueros y otros más acerca de las lacras de explotación infantil y su prevención, el desarrollo de Cancún, los planes a futuro de Quintana Roo. También entraron a la cápsula del tiempo un celular y un USB, el emblema de la Cruz Roja, información de Amigos de Sian Ka’an sobre recursos naturales, fotos de Cozumel y Tulum, fotos del primer nacimiento del día, que resultó ser una niña, y otros objetos más. Cabe aclarar que los organizadores consultaron con ejecutivos de Apple para ver si podían dejar un iPad o un iPhone, pero la empresa no garantizó su funcionamiento después de 5 años…
Se nos pidió a los asistentes que lleváramos un mensaje, fotos, lo que quisiéramos depositar para ser abierto y revelado dentro de exactamente 53 años, y nos tomaron una foto a cada quien para ser incluida con todos nuestros documentos en un sobre rotulado y sellado. Yo incluí fotos de mis sobrin@s, sobrin@s-niet@s, de mi hermano y de mis hermanas del alma, así como un mensaje breve. También se nos dio una invitación para que un pariente nuestro esté presente en la señalada fecha de apertura de la cápsula del tiempo: 21 de diciembre del 2064. Mi invitación es para Martín Quintero Careaga, el representante más joven de nuestra familia. Y hablando de esperanzas, espero que pueda estar presente, a sus cincuenta y pico de años, en ese día. Espero que el Santuario de la Esperanza todavía exista, aunque con mucha previsión, los organizadores incluyeron en la invitación las coordenadas que permitirán ubicar el lugar: 20°50’.18’’ de Latitud Norte, 86°54’.29’’ de Longitud Oeste, es decir, en los extrarradios de Puerto Morelos.
¿Cómo será la vida en el Quintana Roo del 2064? ¿En qué derroteros andará México? ¿Cómo será Martín? ¿Cómo habrá transcurrido su primer medio siglo de vida? Aquí es donde más se hace necesaria y presente la palabra “esperanza”, porque no se puede mirar al futuro sin al menos unos cuantos gramos de esa preciosa sustancia. Hoy al menos nos metimos una buena sobredosis de ella.
http://noticiasdeltropico-lorenzia3.blogspot.com/
2012 y la esperanza
Que el mundo no se va a acabar exactamente dentro de un año, es un hecho. Y que los mayas nunca lo han revelado así, también. Eso solamente lo pregonan Hollywood, algunos autores de novelas sensacionalistas y uno que otro despistado. Si contáramos las veces que la humanidad ha creído que llegaba a su fin, necesitaríamos mucho espacio, tinta y paciencia.
Los mayas más que nadie deben estarse pitorreando de tales nociones. Ellos sí que vivieron colapsos, pero no desaparecieron y menos misteriosamente. El “colapso” del Clásico, pese a que la palabra suena a algo ocurrido repentinamente, tardó unos 150 años en desenvolverse. Entre sus causas se teoriza acerca de guerras intestinas y dinastías masacradas, pero también azotes de la naturaleza en la forma de sequías, e incluso un desastre ecológico provocado por los propios mayas al acabar con las selvas en aras de la construcción y decoración de sus palacios y templos. Sin embargo sobrevivieron para fundar algunos de los sitios más emblemáticos de la costa quintanarroense y beliceña. Tan sobrevivieron que brincaron otro colapso aún mayor: el de su cultura en aras de la europea. Con todo, siguen aquí y siguen siendo mayas.
Ahora bien, que en los tiempos que corren una era esté terminando y otra ya esté comenzando, de eso no me cabe la menor duda. Que estamos viviendo una debacle es algo que leemos cotidianamente en los periódicos, vemos en los noticieros, nos llega vía redes sociales y atestiguamos a la vuelta de la esquina. Pero el colapso o cierre de esta era ya empezó hace mucho (¿se acuerdan de los hippies de los sesentas y la era de Acuario?) y ahora estamos en plena turbulencia. ¿Cuándo antes habría manifestaciones de inconformidad en Wall Street, cuándo caerían gobiernos por efectos de algo tan aparentemente inconsecuente como Facebook y Twiter, cuándo se había visto que estudiantes de Harvard protestaran porque no se les enseña más que las bondades de un sistema capitalista que, dicho sea de paso, también se tambalea? ¿Cuándo habíamos vivido en México este estado de sitio no ya colombianizado sino africanizado, donde unas tribus se comen a otras y entre todas devoran al país? La catástrofe ecológica ya está en puertas y, como diría Joaquín Sabina, los fabricantes de estampitas hacen su agosto en el supermercado de la espiritualidad. Y si no que lo digan los más de 7 millones de peregrinos cuyas únicas esperanzas parecen estar cifradas en Guadalupe-Tonantzin.
Esperanza. Una palabra que tiene un sonido especial. Hasta sabe bien articularla, aunque no sepamos muy bien qué signifique realmente en medio del caos que nos rodea. Hoy la escuché muchas veces. Es más, estuve en el Santuario de la Esperanza y con orgullo participé en una ceremonia cuyos verdaderos efectos no se percibirán sino hasta dentro de 53 años.
El libro que Antonio Higuera y yo escribimos para el Colegio de México y que recién nos publicó el Fondo de Cultura Económica, Quintana Roo Historia Breve, fue escogido para formar parte de los mensajes y objetos representativos de nuestra época, que serán sellados al alto vacío y enterrados en dicho santuario, y que nos revelarán tal como somos en estos momentos ante los, supongo, azorados ojos de quienes hoy ni siquiera han nacido, la generación que viva en estos lares en el año 2064. Además de nuestro libro, se incluyeron Cancún, fantasía de banqueros y otros más acerca de las lacras de explotación infantil y su prevención, el desarrollo de Cancún, los planes a futuro de Quintana Roo. También entraron a la cápsula del tiempo un celular y un USB, el emblema de la Cruz Roja, información de Amigos de Sian Ka’an sobre recursos naturales, fotos de Cozumel y Tulum, fotos del primer nacimiento del día, que resultó ser una niña, y otros objetos más. Cabe aclarar que los organizadores consultaron con ejecutivos de Apple para ver si podían dejar un iPad o un iPhone, pero la empresa no garantizó su funcionamiento después de 5 años…
Se nos pidió a los asistentes que lleváramos un mensaje, fotos, lo que quisiéramos depositar para ser abierto y revelado dentro de exactamente 53 años, y nos tomaron una foto a cada quien para ser incluida con todos nuestros documentos en un sobre rotulado y sellado. Yo incluí fotos de mis sobrin@s, sobrin@s-niet@s, de mi hermano y de mis hermanas del alma, así como un mensaje breve. También se nos dio una invitación para que un pariente nuestro esté presente en la señalada fecha de apertura de la cápsula del tiempo: 21 de diciembre del 2064. Mi invitación es para Martín Quintero Careaga, el representante más joven de nuestra familia. Y hablando de esperanzas, espero que pueda estar presente, a sus cincuenta y pico de años, en ese día. Espero que el Santuario de la Esperanza todavía exista, aunque con mucha previsión, los organizadores incluyeron en la invitación las coordenadas que permitirán ubicar el lugar: 20°50’.18’’ de Latitud Norte, 86°54’.29’’ de Longitud Oeste, es decir, en los extrarradios de Puerto Morelos.
¿Cómo será la vida en el Quintana Roo del 2064? ¿En qué derroteros andará México? ¿Cómo será Martín? ¿Cómo habrá transcurrido su primer medio siglo de vida? Aquí es donde más se hace necesaria y presente la palabra “esperanza”, porque no se puede mirar al futuro sin al menos unos cuantos gramos de esa preciosa sustancia. Hoy al menos nos metimos una buena sobredosis de ella.
lunes, 28 de noviembre de 2011
Conozco a una mujer (en memoria de las Mariposas) Noticias del Trópico N° 53
NOTICIAS DEL TRÓPICO
El newsletter de Lorenzia, año 13, núm. 53, 28 de noviembre, 2011.
http://noticiasdeltropico-lorenzia3.blogspot.com/
Conozco a una mujer (en memoria de las Mariposas)
Conozco a una mujer nacida en Las Lomas, otra en la colonia Doctores, otra en Acapulco, otra en Caborca, otra en Mérida, otra en Tuxpan, otra en San Cristóbal, otra en el barrio de San Andrés Mixquic, otra en Los Mochis, otra en una hacienda de Morelos, otra en una ranchería sin nombre.
Conozco a una mujer cuyo marido, borracho de alcohol y de celos, la amenazó con romperle una botella de tequila en la cara.
Conozco a una mujer cuyo novio no la baja de estúpida e incompetente frente a propios y extraños.
Conozco a una mujer que, tras de haber sido hostilizada verbal y físicamente durante años, cuando finalmente le dijo al marido que se iba, éste, loco de rabia e impotencia, la mató de un tiro y luego se metió otro en la sien, dejando huérfanos a 3 niños.
Conozco a una mujer cuyo socio en el trabajo y amante en la cama la humilla, la patea y luego se la coge a la fuerza.
Conozco a una mujer cuyo marido se la robó a los 14 años y a punta de pistola forzó a sus padres a consentir el casamiento; que fue como su esclava durante los siguientes 40 años y que ahora, como una autómata, se pregunta si lo odia o no.
Conozco a una mujer cuyo marido la callaba y la avergonzaba en público porque era más inteligente que él.
Conozco a una mujer a quien su marido, en accesos de cólera y celos, la envilecía y le desgarraba la ropa delante de sus 4 hijos, cosa que ella aguantó paciente hasta enviudar.
Conozco a una mujer de 60 años, cuyo marido alcoholizado la golpea hasta dejarla tirada en el suelo inconsciente.
Conozco a una mujer cuyo marido la amenaza con quitarle a sus 3 hijos si se le ocurre abandonarlo.
Conozco a una mujer forzada por su familia a casarse a los 16 años con un desconocido y que cuando finalmente lo abandonó, se quedó en la calle porque hasta sus propios bienes y herencia familiar estaban a nombre de él.
Conozco a una mujer cuyo marido, enfermo de celos, la marcó con sus iniciales en las nalgas como a una res.
Conozco a una enfermera y a un médico, a una licenciada en administración de empresas y a un comerciante, a un ama de casa y a un albañil, a una pianista y a un dentista, a una empresaria y a un abogado, a una socióloga y a un publicista, a una secretaria y a un chofer, a una maestra de secundaria y a un biólogo, a una intendente de limpieza y a un herrero, a una escritora y a un director de un instituto, a una hija de familia y a un político en ciernes.
Y me pregunto, cuando veo a hombres y mujeres caminando por la calle, haciendo cola en el supermercado, entrando al cine, esperando el autobús, brindando en un bar, paseando por el parque, corriendo bajo la lluvia, cuántos de ellos le han dado un empujón, un golpe, una cachetada, una patada, un puñetazo a su pareja; cuántos de ellos han utilizado una botella, un palo, un zapato, una toalla mojada, un bat, un cinturón; cuántos de ellos han insultado, humillado, encerrado, prohibido, amenazado, herido, violado a su mujer; cuántas de ellas esperan, perdonan, aguantan, se culpan, se paralizan, huyen, son encontradas, murieron en el intento o lograron liberarse.
Me pregunto a mí misma, porque conozco mi historia.
Conozco a la mujer que fui.
Conozco a esta mujer que ahora soy.
El newsletter de Lorenzia, año 13, núm. 53, 28 de noviembre, 2011.
http://noticiasdeltropico-lorenzia3.blogspot.com/
Conozco a una mujer (en memoria de las Mariposas)
Conozco a una mujer nacida en Las Lomas, otra en la colonia Doctores, otra en Acapulco, otra en Caborca, otra en Mérida, otra en Tuxpan, otra en San Cristóbal, otra en el barrio de San Andrés Mixquic, otra en Los Mochis, otra en una hacienda de Morelos, otra en una ranchería sin nombre.
Conozco a una mujer cuyo marido, borracho de alcohol y de celos, la amenazó con romperle una botella de tequila en la cara.
Conozco a una mujer cuyo novio no la baja de estúpida e incompetente frente a propios y extraños.
Conozco a una mujer que, tras de haber sido hostilizada verbal y físicamente durante años, cuando finalmente le dijo al marido que se iba, éste, loco de rabia e impotencia, la mató de un tiro y luego se metió otro en la sien, dejando huérfanos a 3 niños.
Conozco a una mujer cuyo socio en el trabajo y amante en la cama la humilla, la patea y luego se la coge a la fuerza.
Conozco a una mujer cuyo marido se la robó a los 14 años y a punta de pistola forzó a sus padres a consentir el casamiento; que fue como su esclava durante los siguientes 40 años y que ahora, como una autómata, se pregunta si lo odia o no.
Conozco a una mujer cuyo marido la callaba y la avergonzaba en público porque era más inteligente que él.
Conozco a una mujer a quien su marido, en accesos de cólera y celos, la envilecía y le desgarraba la ropa delante de sus 4 hijos, cosa que ella aguantó paciente hasta enviudar.
Conozco a una mujer de 60 años, cuyo marido alcoholizado la golpea hasta dejarla tirada en el suelo inconsciente.
Conozco a una mujer cuyo marido la amenaza con quitarle a sus 3 hijos si se le ocurre abandonarlo.
Conozco a una mujer forzada por su familia a casarse a los 16 años con un desconocido y que cuando finalmente lo abandonó, se quedó en la calle porque hasta sus propios bienes y herencia familiar estaban a nombre de él.
Conozco a una mujer cuyo marido, enfermo de celos, la marcó con sus iniciales en las nalgas como a una res.
Conozco a una enfermera y a un médico, a una licenciada en administración de empresas y a un comerciante, a un ama de casa y a un albañil, a una pianista y a un dentista, a una empresaria y a un abogado, a una socióloga y a un publicista, a una secretaria y a un chofer, a una maestra de secundaria y a un biólogo, a una intendente de limpieza y a un herrero, a una escritora y a un director de un instituto, a una hija de familia y a un político en ciernes.
Y me pregunto, cuando veo a hombres y mujeres caminando por la calle, haciendo cola en el supermercado, entrando al cine, esperando el autobús, brindando en un bar, paseando por el parque, corriendo bajo la lluvia, cuántos de ellos le han dado un empujón, un golpe, una cachetada, una patada, un puñetazo a su pareja; cuántos de ellos han utilizado una botella, un palo, un zapato, una toalla mojada, un bat, un cinturón; cuántos de ellos han insultado, humillado, encerrado, prohibido, amenazado, herido, violado a su mujer; cuántas de ellas esperan, perdonan, aguantan, se culpan, se paralizan, huyen, son encontradas, murieron en el intento o lograron liberarse.
Me pregunto a mí misma, porque conozco mi historia.
Conozco a la mujer que fui.
Conozco a esta mujer que ahora soy.
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